La máquina de sueños

Josselin, Francia

Josselin, Francia.

Cuando escribo un relato, hago un viaje imaginario. Es mi máquina del tiempo, regreso al pasado. Después imagino muchos otros viajes que vendrán. Antes que me dé cuenta ya estarán ahí. Luego serán recuerdos y volveré a ellos. Y sucesivamente. Así funciona la máquina de sueños, como un círculo. Uno los desea tanto y hace todo lo posible para que se cumplan que finalmente suceden.

Ir de a poco guardando tantos momentos en un solo lugar hace que pueda quedarme horas viendo mi blog. Me detengo en alguna frase o situación descripta. Veo las fotos. Así me teletransporto. Desarrollé ese poder. Lo mismo pasa cuando leo otras bitácoras viajeras. Aunque por supuesto las experiencias personales no tienen a la imaginación como combustible, sino que fueron vividas en carne propia y llegan al corazón.

Rabat, Marruecos

Rabat, Marruecos.

Estoy ansioso por lo que se viene. No aguanto más, me salgo de la vaina. Me cuesta dormir. Quiero comerme el mundo, las aspiraciones son enormes. Debo tener cuidado con eso. Los miedos y las dudas también siempre aparecen. A veces me angustio. Pero esa sensación de desamparo se esfuma cuando veo dentro de mí. Jamás tuve tantas certezas respecto a qué camino tomar. Mi pálpito es alentador, sólo habrá que pasar esos momentos lógicos de incertidumbre e inseguridad. Se vienen años dorados, lo sé. Estoy convencido. Viajes, escritura, fotografía. Así será. ¿Trabajar de lo que sea para poder financiarse? Por supuesto, no se me rasgan las vestiduras.

Ya habrá novedades, en el corto plazo. Pero calma. Hay que acondicionarse espiritualmente y prepararse para la despedida temporal de los seres amados. En especial de uno de ellos, mis ojos en el camino. Ellos lo entenderán y agradeceré la confianza. Todo sería más difícil de otro modo. No será fácil. No se supone que así lo sea. Pero será lo que tenga que ser.

Fez, Marruecos

Fez, Marruecos.

Ideas desordenas que ya tomarán forma. Palabras que son sólo eso. Acciones herederas que seguirán el mandato teórico. Pondrán en marcha el engranaje y darán energía a esa maquinaria de sueños que están a medio camino. ¿Conformarse ahora? No es mi estilo. ¿Pasar la vida con el mismo trabajo, en el mismo lugar? Paso. ¿La rutina? Tal vez más adelante. Con lo grande que es el mundo, ni me lo perdonaría. No quiero llegar a viejo lamentándome por haber dejado pasar oportunidades. Depende de uno generarlas. Estos son mis intereses. Habrá tiempo para establecerse. Ahora toca viajar. Es hora de vivir en el estado más puro. Abrirse a nuevas culturas y costumbres. Comprender la tolerancia. Crecer. Transitar los días de la manera más visceral, fiel a las pasiones. Romper los estereotipos y mandatos sociales. Ser libre. Sentirse vivo. La maquinaria está en marcha, pero faltan muchas paradas.

Lucerna, Suiza

Lucerna, Suiza.

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2 respuestas a La máquina de sueños

  1. Judith de anécdotas viajeras dijo:

    Asombroso como te expresas. Y fácil identificarse. Enhorabuena y suerte.

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