De gira por Ecuador (6): días soñados en Baños y la selva amazónica

De alguna forma debíamos llegar desde Mindo a Baños de Agua Santa. Tomamos un autobús bien temprano hacia la Ofelia en Quito, allí el metrobus en dirección al sur y finalmente una combinación hasta la terminal Quitumbe, desde donde salen los buses con frecuencia hacia Baños. Luego de tres horas de viaje por una ruta que cada vez se tornaba más atractiva llegamos a este paraíso terrenal.

La primera impresión fue más que positiva: nos encontrábamos en una pequeña ciudad incrustada en un valle rodeado de montañas, a los pies del volcán activo Tungurahua. Ya caminando hacia nuestro alojamiento percibimos la gran cantidad de turistas de todas partes del mundo, en especial grupos de jóvenes argentinos (fue el lugar donde más había, después de Montañita). Esto sería una constante, evidentemente Baños es de las ciudades preferidas por los extranjeros que llegan a Ecuador. Es que las actividades que se pueden hacer rodeado de hermosos paisajes son muchas: senderismo, rafting, cabalgatas, canopy, ciclismo, escalada o cabalgatas.

Vista de Baños desde el mirador de la Virgen del Agua Santa.

Vista de Baños desde el mirador de la Virgen del Agua Santa.

El corazón del pueblo es bonito, sus principales puntos de interés y de fácil acceso son la Basílica de Nuestra Señora de Agua Santa (iluminada con distinción por las noches), el parque del mismo nombre ubicado al frente a ella, el ayuntamiento con la torre del reloj, el Parque Central y la calle principal Rocafuerte. Hay comercios de todo tipo, bares, restaurantes, vida nocturna, ferias artesanales, puestos donde venden caña de azúcar y café molido de la región, un Mercado Central (delante de otro grande y más moderno), agencias de turismo, panaderías y demás.

Este pueblo lleva su nombre en honor a sus baños de aguas termales, los cuales supuestamente poseen propiedades curativas y se nutren con agua en la ladera del volcán Tungurahua. Hay cuatro principales, pero el más popular es el de Las Piscinas de La Virgen, único con agua caliente y al cual se puede acceder tanto de día como de noche. Después están los de Santa Clara, Las Modernas y los de El Salado. Puede resultar relajante un chapuzón luego de un largo día, pero en lo personal no soy partidario de esta idea, ya que suele haber mucha gente en poco espacio y la higiene deja mucho que desear.

Hamacándome en la Casa del Árbol.

Hamacándome en la Casa del Árbol.

Ahora vamos a lo mejor: la naturaleza. La cascada con un santuario perteneciente a la basílica es un buen punto para empezar, en tanto que el puente de San Francisco espera a los valientes que decidan hacer bungee jumping o puenting (no fue mi caso), saltando con un arnés. Si se quiere obtener las mejores vistas de Baños se deben subir cientos de escalones hasta llegar a la Virgen del Agua Santa, un templo de paz y aire fresco. Créanme que el esfuerzo físico valdrá la pena al estar ahí arriba.

Son varios los senderos que nos llevan a los atractivos locales, pero se debe informar bien al respecto debido a los tiempos y la dificultad (sino tomar un taxi es una opción viable). Así se accede al mirador de Bellavista, que se levanta sobre la ciudad con una cruz blanca. Subiendo un poco más se llega al asentamiento de Runtún, paso previo al lugar que se lleva todos los premios y que ansiaba visitar hace mucho: la casa del árbol. Consiste en una experiencia única e inolvidable de hamacarse hacía el vació en un entorno demencial. Nos recibirá el “guardián del volcán” Don Carlos, quien se ocupa del mantenimiento hace años a cambio de las propinas, dispuesto a explicarnos con orgullo la historia de la zona y responder cualquier duda. La alegría que sentí aquí fue inmensa, esos momentos que confirman lo mágico de viajar y conocer sitios que ni caben en la imaginación.

La impresionante cascada del Pailón del Diablo.

La impresionante cascada del Pailón del Diablo.

 Un día en la selva amazónica cerca de Puyo

Por la proximidad de Baños con la selva amazónica sería una picardía no visitarla. Si se tiene poco tiempo lo mejor es contratar un tour diario (35 o 40 dólares por persona), aunque lo mejor es pasar con calma por este fascinante universo. Nosotros elegimos la primera opción y partimos bien temprano con un grupo numeroso a bordo de la “chiva”, un autobús abierto y colorido. Se va hacia Puyo y sus alrededores, pasando por túneles en lo que se denomina la ruta de las cascadas, un paseo hermoso que también se realiza en bicicleta bordeando la carreteraAdemás se pasa por el acceso que nos lleva a la más espectacular de todas las cascadas, el Pailón del Diablo. Su visita no está incluida en el tour, por lo que vale la pena dedicarle medio día por cuenta propia (hay autobuses que van desde la ciudad y tardan media hora). Este es un paraíso para los amantes de la fotografía, inmerso en un flujo de agua incontenible que rompe contra las rocas; una de las maravillas naturales más impactantes que conocí en Sudamérica.

La cascada Hola Vida, donde se puede bañar.

La cascada Hola Vida.

Tras más de una hora andando, el itinerario comienza con una visita a un centro de rescate de monos, donde se ven varios voluntarios extranjeros trabajando e invita a reflexionar sobre la tiranía de los cazadores, que matan a los padres de los primates dejando en soledad a sus crías. Paso siguiente se conoce una comunidad indígena local, donde se practican disparos con cerbatana, método que los habitantes de la aldea usan para cazar, y se viaja por el Río Puyo en canoa, entregado a la amazonia. Luego viene una hermosa excursión de un par de horas, en la cual se camina por la frondosa selva hasta la cascada Hola Vida, un espectáculo visual, en donde cumplí ese deseo de bañarme debajo de un enorme chorro de agua. El calor y el aire denso eran protagonistas; la lluvia hacia su aparición sin pudor.

Para coronar el día y tras un almuerzo abundante, se sube a un mirador con vistas dignas de ser apreciadas en las hamacas paraguayas que esperan pacientes. También ahí es posible, siempre y cuando no se sufra de vértigo, lanzarse sujetado de una liana hacia el precipicio, para terminar con la adrenalina por las nubes (vale aclarar que no hay medidas de seguridad y un mal movimiento puede ser fatal). Los guías dejaron mucho que desear, pero esta jornada en la selva nos dio una pequeña muestra sobre lo interesante de este mundo húmedo y salvaje. Definitivamente es un viaje aparte que se debe hacer con tiempo más adelante. Ahora tocaba ir hacia el sur en búsqueda de la histórica ciudad de Cuenca, antes de regresar a Guayaquil para volar a Buenos Aires.

De paseo en canoa por el Río Puyo.

De paseo en canoa por el Río Puyo.

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