De gira por Ecuador (7): Cuenca y sus múltiples iglesias

Vistas de Cuenca desde lo alto de la Catedral de la Inmaculada Concepción

Vistas de Cuenca desde lo alto de la Catedral de la Inmaculada Concepción.

Me recuerda a la Asturias gallega. Verdes praderas. Pintorescas y aisladas casitas. Cholas trabajando el campo. Iglesias y vírgenes en lo alto de las colinas. Curvas y más curvas. Siento que floto. El camino entre Baños de Agua Santa y Cuenca es realmente hermoso. Se pasa por pequeños pueblos que invitan a quedarse: Biblián con su majestuosa catedral o Azogues son sólo algunos de ellos. Antes hubo que pasar por Riobamba y su volcán Chimborazo cubierto de nieve. Así llegamos a una de las ciudades con más peso histórico del continente.

No por nada la llaman la Florencia de Sudamérica. Sus numerosas iglesias con grandes cúpulas, los santuarios, las plazas, la apariencia virreinal, las pulcras calles empedradas y las coloridas viviendas hacen de este un lugar maravilloso. La vida aquí es tranquila, la gente suele ir sin prisa. El clima es agradable. No tiene nada que envidiarle a la capital. Bajar por las escaleras a Todos Santos para llegar al Río Tomebambo y bordearlo hasta toparse con el Puente Roto vale la pena. Al cruzar del otro lado, asoma el Parque de la Madre, donde se puede descansar, hacer ejercicio o visitar el planetario. En la Calle Larga están las casas colgantes, que justifican el nombre de esta ciudad por el parecido con su homónima española.

El Parque Calderón con la catedral nueva, el corazón del centro histórico de Cuenca.

El Parque Calderón con la catedral nueva, el corazón del centro histórico de Cuenca.

Cuando escribí sobre Quito dije que me parecía un lugar para vivir, de Cuenca pienso lo mismo. Su centro histórico colonial data del siglo XVI y fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. En él se destaca el Parque Calderón, donde se haya la Catedral de la Inmaculada Concepción con sus grandes cúpulas de tejas azules y campanarios (pueden subir por una estrecha escalera de caracol, imperdible). Enfrente, la catedral vieja, ahora museo. Resulta difícil nombrar a todas las iglesias, algunas de las más reconocidas son las de San Sebastián, San Cenáculo, Santo Domingo, Carmen de la Asunción, San Francisco y San Blas. Tampoco escasean los museos: Pumapungo, de Arte Moderno, Manuel Landívar, de Culturas Aborígenes, las Conceptas. Por su parte, las ruinas de Todos Santos están sobre la avenida del mismo nombre. Además, el mercado de artesanías como el de la plaza San Francisco permiten a los visitantes llevarse un recuerdo bien significativo, como los sombreros de paja toquilla, cerámicas o tejidos.

Siempre que visito una ciudad trato de buscar el punto más alto para obtener las mejores vistas, situarme en tiempo y espacio, algo que disfruto mucho. En Cuenca el lugar indicado es el mirador de Turi al sur, al cual se puede acceder fácilmente desde el centro en autobús o taxi (la iglesia blanca que hay allí es un buen punto de referencia). Las cúpulas e iglesias perdidas entre el degrade de los tejados marrones con las montañas verdes por detrás son un placer para la vista. Y ni hablar al atardecer. Por la noche y todo iluminado parece una maqueta.

Catedral de la Inmaculada Concepción.

Catedral de la Inmaculada Concepción.

Sólo un punto de partida

Cuenca posee una ubicación estratégica de privilegio, debido a su cercanía a tantos otros atractivos. Las ruinas de Ingapirca se encuentran a un par de horas e impactan no sólo por su potencial valor sino también por el contexto natural que las acompaña. Con medio día es suficiente para visitarlas y hay buses directos, pero con horarios limitados (sino se puede ir o volver previo paso por El Tambo, donde hay mayor oferta vial). La entrada incluye un guía local que dará sentido a tantas rocas apiladas en el camino, en nuestro caso fue Esther Muñoz, una señora aborigen que nos contó la dura historia de su pueblo, aún discriminados por muchos y que lucharon por este valioso sitio que les pertenece sin éxito ni ayuda del gobierno.

Se trata del yacimiento arqueológico mejor conservado de Ecuador, levantado en el siglo XV en tiempos de dominación inca sobre los cañaris. La vedette es el gran templo del Sol, centro ceremonial y observatorio astronómico de los antepasados. Fuera del complejo recomiendo hacer un bellísimo paseo por un sendero que atraviesa campos de cultivo, la cara del sol, la tortuga y la cara del Inca o Ingañahui, todas formaciones rocosas alusivas. Otros puntos de interés a poca distancia son el Parque Nacional Cajas, plagado de lagunas y verdes praderas, y las aldeas de Gualaceo, Chordeleg y Sígsig.

Ruinas de Ingapirca

Ruinas de Ingapirca.

Hasta pronto Ecuador

Luego de visitar Cuenca y sus alrededores sólo quedaba volver a Guayaquil para cerrar el círculo y tomar el vuelo hacia Buenos Aires. La melancolía de partir. La felicidad y tranquilidad de haber recorrido por más de un mes este maravilloso país, siendo invitado de honor de sus tantos paisajes. Las playas, los volcanes, la selva. Un empacho viajero. Y las ganas de retornar algún día. Ahora, a seguir andado.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Ecuador y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s