Copa del Mundo de Brasil 2014 (I): la llegada a Sao Paulo y el comienzo de un sueño

Futbolero de toda la vida, apasionado por el mundo de la redonda, no podía perderme semejante experiencia estando tan cerca. Esta afirmación permanecía natural y lógicamente establecida en mi cabeza, sin embargo y por varios motivos no me imaginé allí en un principio. Frustrado ante la imposibilidad de poder conseguir entradas y focalizado más en lo que vendría en mi vida poco tiempo después de la Copa del Mundo estuve a punto de faltar a un momento de la historia que ameritaba ser presenciado. Y luego de vivirlo sé que no me lo hubiese perdonado jamás.

Pero un par de meses antes del comienzo del certamen finalmente me sentí en Brasil. Todo se aclaró y me visualicé alentando a mi país: es ahí cuando empezó la aventura. Uno de los regalos más lindos que te dejan los viajes son las amistades, más aún si se trata de esos nómades de la mochila siempre dispuestos a dar una mano. Era el caso de Daniel, al que conocí en Lisboa y con quien viajamos un tiempo juntos por Portugal y España. A esta altura habían pasado dos años de nuestras andanzas, pero nunca perdimos el contacto. Serían él y su gente los grandes responsables de la concreción de un sueño personal, que estuvo muy cerca de ser perfecto. Me dijo que podía quedarme el tiempo que quisiera en el departamento en Sao Paulo que habitaba con otros amigos. Así que no dudé y compré los pasajes de avión. Serían 25 días inolvidables.

Bélgica vs Corea del Sur en la Arena Corinthians

Bélgica vs Corea del Sur en la Arena Corinthians

Tras casi tres horas de vuelo desde Buenos Aires llegué al Aeropuerto Guarulhos, me dirigí en bus hasta la estación de metro de Tatuapé y luego de algunas sencillas conexiones llegué a destino sin problemas. Tenía suerte: era domingo por la mañana y Sao Paulo no parecía el caos que suele ser, por lo contrario había tranquilidad y poco tráfico. El departamento estaba perfectamente ubicado en pleno centro, cerca de todo, sobre la Avenida Brigadeiro Luis Antonio a un par de cuadras de la emblemática Avenida Paulista, la más importante de la ciudad. Daniel estaba volviendo de un breve viaje y aún no había llegado, por lo que me recibió Danilo, una gran persona que me hizo sentir como en casa de entrada. Hablamos un rato en español. Él había aprendido muy bien el idioma en poco tiempo con sólo un par de meses de práctica debido a su intención de viajar a Perú y parte de Bolivia, algo que concretaría al poco tiempo junto a su novia Bianca. Justamente ella aparecería al rato, era otra de los integrantes de la casa que iría conociendo de a poco, muy simpática y generosa. Kadu fue el siguiente, un personaje genial con largas rastas que me trató de maravilla.

Me encontraba en un piso enorme y muy cómodo, con cinco habitaciones, cocina lavadero y un gran living. Desde el balcón, la vista hacia una iglesia. Finalmente arribó Daniel y nuestra química, como en Europa, fue inmediata. Luego conocería a Leo y a Thales. Ahora sí estaba la familia completa. Esta casa respiraba sueños, juventud, política, música. Un lugar espectacular, conformado por seres sencillos, plagados de aspiraciones, revolucionarios, militantes y con vidas acordes a sus pensamientos. Aprendí mucho de todos ellos entre tantas charlas y les estaré siempre agradecido por aceptarme como a uno más. El idioma realmente casi no fue un problema, siempre nos pudimos comunicar. Ese día me mostraron un poco de la ciudad, más que nada el centro histórico. Luego, de día durante la semana por lo general no había nadie en el departamento ya que trabajaban y estudiaban, por lo que me dediqué a recorrer por mi cuenta la inmensa ciudad paulista.

Catedral de Sé

Catedral de Sé

 A todo esto se estaba jugando un mundial de fútbol, y de hecho ese era el motivo de mi visita, pero por un momento lo había olvidado. Vale aclarar que llegué luego de las dos primeras victorias de la selección argentina por su grupo, así que estábamos a un paso de clasificar a los octavos de final, que se jugarían allí, y yo tenía un sueño que era asistir a ese partido. Sabía que no era fácil, pero iba a hacer lo posible por cumplirlo. El verdadero clima mundialista lo percibí el día del duelo de Brasil frente a Camerún. Las camisetas por la calle y las famosas vuvuzelas se hicieron presentes. La expectativa crecía y los locales seguían avanzando. Eso significaba que habría fiesta y diversión.

Lo primero que visité en solitario fue el Parque de Ibirapuera, pulmón verde y mi rincón preferido de la ciudad, donde me desconectaba del ruido y el cemento, por lo que volví en varias oportunidades. El mismo se encuentra en la parte moderna, donde vive gente de mayor poder adquisitivo, al igual que la Avenida Paulista, particularmente atractiva por las noches con los edificios iluminados. El centro histórico es más terrenal, varias personas duermen en la calle y sobre todo cuando oscurece se debe ir con cuidado. Aquí se hallan la Plaza y Catedral de Sé, el Mercado Municipal, colmado de almas que van y vienen. Y más aún se dificultaba caminar por la gran cantidad de turistas que llegaban para el mundial y se sumaban a los locales. También visité el Barrio Orietal de Liberdade y la Plaza de la República (donde compré unos imanes de recuerdo y degusté bolinhas de camarao en unos pequeños puestos de comida). Pero donde tomé real conciencia del monstruo de cemento en el que me encontraba fue en la terraza del Edificio Italia, con las mejores vistas desde el corazón de Sao Paulo. Vale aclarar que la entrada es gratuita entre las tres y las cuatro de la tarde.

Vista de Sao Paulo desde la terraza del Edificio Italia

Vista de Sao Paulo desde la terraza del Edificio Italia

Llegó el turno de la Argentina, que disputaba su tercer partido en Porto Alegre, aún correspondiente a la zona de grupos. Fue ante Nigeria y lo presencié en el Fan Fest de Sao Paulo en el Valle del Anhangabaú (el ingreso era gratuito pero había un límite de asistencia). Lionel Messi, mi único ídolo y máxima debilidad, dio una exhibición de fútbol. Ganamos por 3 a 2 con dos tantos del fenómeno y nos aseguramos el primer lugar de nuestra zona, lo que era un alivio ya que jugaríamos la siguiente instancia en Sao Paulo. Me convertiría en casi un socio vitalicio de este enorme complejo con una pantalla gigante donde pasaban los encuentros y un escenario en el cual varias bandas y músicos hacían su arte ante miles de personas. Un ambiente cosmopolita y alegre donde se podía permanecer todo el día divirtiéndose, conociendo gente de todas partes y sufriendo o disfrutando en compañía de los pares de la patria. Definitivamente estábamos en territorio hostil, en casa de nuestro histórico rival deportivo y nos debíamos hacer sentir. Así fue. Los argentinos dejamos nuestro sello pasional a fuerza de cantos y gritos de gol que aún resuenan en mis oídos.

Había tenido la suerte de conseguir una entrada de manera oficial mediante la web de la FIFA para el encuentro entre Bélgica y Corea del Sur. Esta sería mi primera vez en una competencia de semejante naturaleza y en la Arena Corinthians, en lo que fue más un peritaje del estadio y sus ingresos para la gran cita de octavos de final de la cual sería testigo como mi país como protagonista. Era difícil ver el partido dado a que mucha gente se levantaba todo el tiempo para ir a comprar cerveza o comida. La mayoría de los que estaban allí no eran del palo del fútbol como se suele decir, sino que llegaban de todas partes del mundo en calidad de curiosos y lo vivían como una fiesta. Bélgica se llevó la victoria en un partido discreto y yo me fui contento por formar parte y sin siquiera imaginar todas las emociones que viviría en ese mismo sitio pocos días después.

Parque de Ibirapuera

Parque de Ibirapuera

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2 respuestas a Copa del Mundo de Brasil 2014 (I): la llegada a Sao Paulo y el comienzo de un sueño

  1. Fabrizio dijo:

    Hola Diego! Que bien leer este relato! Conseguiste hacer lo que yo me habla proyectado hacer y por fin no lleve a realizar…muchas emociones, intensidad, dentro en el estadio, fuera en la calle, en el medio de los acotencimientos, desarrollandose con rapidez y locura! Adrenalina. Keep posting!

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