Nueva Zelanda: primeras impresiones en Auckland

La llegada a Nueva Zelanda no pudo ser mejor. Todos los nervios y ansiedades fueron quedando de lado y casi sin darnos cuenta pisábamos tierras kiwis. Desde Buenos Aires tomamos un vuelo a Santiago de Chile y otro luego de unas siete horas de espera con destino a Auckland. Este último se me pasó muy rápido y dormí casi todo el viaje. El ingreso fue muy sencillo y sin sobresaltos en la aduana, no nos pidieron demostrar fondos suficientes ni un pasaje de vuelta como se suponía, sólo el pasaporte y nuestra visa working holiday. Eran pasadas las cuatro de la mañana, así que hicimos un poco de tiempo en el aeropuerto y tomamos un bus al centro, que nos dejó a un par de cuadras del hostel en el que reservamos cuatro noches, impecable y muy bien ubicado.

Apreciando el paisaje desde el Mount Eden.

Apreciando el paisaje desde el Mount Eden.

Como era viernes, nos propusimos sacarnos de encima todos los trámites importantes durante el día. Y así fue que tras idas y vueltas logramos al final de la jornada solicitar nuestro número de IRD para poder trabajar, una cuenta bancaria, un chip de celular y cambiar dinero. Con sólo caminar un poco por la frecuentada Queen Street notamos la gran cantidad de asiáticos e indios, evidentemente se trataba de una ciudad cosmopolita que le abre las puertas a un gran de número de extranjeros, siempre y cuando tengan un propósito valedero. Y en este rubro los países cercanos con gran densidad de población como China, Nepal o India, por nombrar algunos, lideran el ranking de migrantes. Nosotros nos alojamos en la denominada parte alta. Me sorprendió la cantidad de subidas y bajadas, tenía la imagen equivocada de una ciudad plana. Esa primera noche terminamos agotados luego de lidiar con el jet-lag, así que nos dormimos temprano en la habitación que compartíamos con un francés y un chino.

Vista de Auckland desde el Sky Tower.

Vista de Auckland desde la Sky Tower.

Ahora sólo quedaba recorrer en plan turista e intentar comprar una van. Auckland me pareció una ciudad atractiva, limpia y ordenada. Con varios espacios verdes y colinas en el medio de la ciudad desde donde se obtienen hermosas vistas panorámicas, con el contraste del océano y algunas islas, donde se destaca Waiheke, a la cual se puede acceder en ferry. Otra cosa que llama la atención es la amabilidad de la gran mayoría de los neozelandeses, siempre con una sonrisa, educados y dispuestos a ayudar, algo que alegra el ánimo al momento de entrar a un comercio o de tomar un transporte público, por ejemplo. Esas pequeñas cosas que hacen el día más llevadero pero que tanto cuestan conseguir en otros países. Una especie de legado que se pasa de generación en generación y al que deben incorporarse aquellos como nosotros que venimos de costumbres muy distintas. Las cosas son claras, se respetan las leyes y cada uno sabe lo que tiene que hacer. Suena fácil pero por desgracia no lo es.

Mount Eden.

Mount Eden.

Anduvimos bastante para todos lados. Subimos a la famosa Sky Tower para apreciar el panorama desde lo más alto, que no fue tan bueno como el que descubrimos de casualidad en la cima del Mount Eden. Caminamos por el Albert Park, Myers Park, Victoria Park y otros. Recorrimos la Queen Street una y otra vez. Y también conocimos un poco de los alrededores cuando fuimos a ver algunas vans para comprar. Buscábamos este tipo de transporte ya que nos brindaría la posibilidad de dormir adentro en nuestros viajes, y la diferencia económica con un auto normal no era mucho. Tras un par de intentos frustrados y una visita a una feria que no nos convenció, finalmente nos quedaríamos con la primera van que vimos muy cerca del hostel, a la cual denominamos “La Chancha”, que merece un párrafo aparte por lo que nos hizo lidiar, algo que vendrá en los próximos relatos. Contar con nuestro propio medio de transporte nos facilitaría la vida en todos los aspectos y abriría puertas laborales. Aquí los autos son muy accesibles, al igual que la gasolina. Por lo contrario moverse en autobús resulta muy costoso, tanto en largas como en cortas distancias.

Estaba todo encaminado. Habíamos arreglado para quedarnos a trabajar una semana en una granja de animales cerca de Wellsford a cambio de comida y un lugar para dormir, en una experiencia que sería genial. Pero antes vendría nuestra primera aventura por las rutas kiwis, en un plan tan ambicioso como seductor de pocos días por la zona de Northland y Bay of Islands en el extremo norte del país. Los paisajes mágicos empezaban a estar frente a nuestros ojos y el sueño de Nueva Zelanda estaba en marcha. Este era recién el comienzo de un largo camino por recorrer.

Myers Park con la Sky Tower de fondo.

Myers Park con la Sky Tower de fondo.

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2 respuestas a Nueva Zelanda: primeras impresiones en Auckland

  1. Czenik Isabel Rosa dijo:

    Me parece fantástico ,sigan chicoscon esta aventura tan hermosa, no dejen de pasar fotos y comentarios. Un abrazo para los dos.

  2. Nicodeloin dijo:

    Hola chico,
    Soy el receptionnisto del backpacker de Te Anau.

    Encontrame sobre el facebook con la identidad “Nico Mat”

    Buen viaje loco !!

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