Magia en el camino: de Cusco a Machu Picchu

Conocer la más impresionante de las regiones peruanas partiendo de una histórica ciudad plagada de atractivos, para luego enfrentarse al milenario Camino del Inca en la búsqueda de una de las maravillas arquitectónicas más prestigiosas del globo, resulta una experiencia única y conmovedora. Se trata de viajar en el tiempo a través de ruinas de antaño que ponen en evidencia el ingenio y capacidad de una cultura incaica que dejó una huella imborrable.

La Plaza de Armas junto a la Catedral de Cusco.

La Plaza de Armas junto a la Catedral de Cusco.

Más allá de contar con el enorme privilegio relativo a su proximidad con Machu Picchu, Cusco tiene argumentos sólidos como para valerse por sí misma y merece la pena visitarla con tiempo y sin prisa. Es que su mítica y encanto no sólo recae en el centro y alrededores, sino que son varios los tesoros históricos que pueden apreciarse alejándose sólo un poco, por lo que es considerada Capital Arqueológica de América y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Es recomendable comprar el Boleto Turístico que permite el acceso a dieciséis lugares: Museo Municipal de Arte Contemporáneo, Museo Histórico Regional, Museo de Sitio del Qoricancha, Museo de Arte Popular, Centro Qosqo de Arte Nativo (danzas folklóricas), Pachacuteq, Saqsaywaman, Qenqo, Pukapukara, Tambomachay, Tipón, Pikillacta, Písac, Ollantaytambo, Chinchero y Moray (varios ubicados en la zona del Valle Sagrado, un tanto más alejados). Se debe tener en cuenta que la Catedral, el Templo del Qoricancha, el Museo Inca y el Templo de La Merced no integran esta nómina.

Antes que nada conviene familiarizarse con la ciudad y su gente paseando por la impecablemente conservada Plaza de Armas, confeccionada con la llegada de los españoles a Perú, y por la enorme Catedral, la cual fue construida principalmente en piedra y enamora con sus detalles renacentistas en sus interiores tardo-góticos, barrocos y platerescos, su muestra de orfebrería colonial y sus altares de madera tallada. Luego es una tarea obligada caminar por la calle Hatun Rumiyuq (“De la Roca Mayor”), por lo general colmada de turistas, en un paseo por la historia coronado con la simbólica piedra de los doce ángulos, incrustada a la perfección en un muro inca.

Ruinas de Saqsaywamán

Ruinas de Saqsaywamán.

Desembocaremos en el pintoresco San Blas, barrio de artesanos, estrechas callejuelas, hermosas plazas y arquitectura colonial, con la Iglesia de San Blas como figura destacada, siendo la más antigua de todo Cusco. Por otro lado se pueden visitar algunos de los tantos museos, relajarse en el templo de Qoricancha, asistir a los bailes tradicionales en el Centro Qosqo de Arte Nativo o comer en el Mercado Central de San Pedro. Hacia la periferia vale ponderar al visualmente impactante Pisac, uno de los sitios arqueológicos más importantes del Valle Sagrado, a la impresionante fortaleza incaica de Saqsaywaman y a las sorprendentes terrazas de Tipón.

La gastronomía peruana es de las más variadas y exquisitas, por lo que se posiciona con autoridad a nivel mundial a partir de sabores únicos e ingredientes autóctonos. Suelen utilizarse hornos de leña para cocinar distintas carnes, sin olvidarse de tubérculos, granos y hierbas con la papa y el maíz como vedettes. Algunos de los platos típicos de la zona son las humitas, los tamales, el timpo (un puchero a base de cordera y vegetales), el adobo (cerdo aderezado en chicha y especias, cocinado en olla de barro), el chiru uchú (caldo de ají), el chuño cola (sopa de carne con arroz, garbanzos y chuño o papa secada al sol), el pepián de cuy, el ceviche y el conejo o chicharrón con mote.

El tesoro de los incas

Son muchos los caminos por los cuales llegar a Machu Picchu. Se puede ir en tren hacia Aguas Calientes, el pueblo más cercano, y desde allí tomar un autobús. También es posible acceder mediante alguna ruta alternativa, pero sin dudas la opción más fascinante es la de realizar el Camino del Inca clásico, que se inicia en los kilómetros 82 u 88 a orillas del Río Urubamba. El mismo consiste en una inolvidable travesía de cuatro días pasando por distintas ruinas arqueológicas y paisajes de película, en un sendero milenario construido con piedras finamente talladas y colocadas por los incas, que por supuesto es refaccionado todos los años para garantizar la seguridad. Cada jornada es una aventura diferente, siendo la segunda la de mayor dificultad debido a lo empinado del trayecto, llegando a los 4.215 metros sobre el nivel del mar en Warmiwañusca o el paso de la “mujer muerta”.

Machu Picchu

Machu Picchu.

Independientemente de la procedencia, al llegar al legendario Machu Picchu el viajero creerá estar un sueño. Proveniente del quechua sureño, su nombre significa “montaña vieja” y refiere a un antiguo poblado andino incaico construido a mediados del siglo XV en las alturas, que según varias investigaciones habría sido utilizado como santuario religioso. He aquí una inigualable obra de arquitectura e ingeniería en un bellísimo contexto natural, con mística propia y energía especial que lo convierten en uno de los destinos turísticos más reconocidos del mundo, considerado desde el 2007 como una de las nuevas siete maravillas modernas. Este santuario histórico se divide por el sector Hanan, con la estructura piramidal de la colina del Intihuatana, el Templo del Sol, la Residencia Real y la Plaza Sagrada, y por el sector Hurin u Oriente, con la roca sagrada, la escalinata de las fuentes, el grupo de las tres portadas, el de los morteros y el del cóndor, separados por la plaza principal y custodiados por el imponente Cerro Huayna Picchu.

Sólo resta detenerse a observar el paisaje, empaparse de paz y reflexionar sobre las brillantes mentes de los antepasados y el criminal trato que recibieron. Tener conciencia de la fortuna de poder disfrutar algunas de las pocas maravillas incaicas y conservarlas con cuidado y respeto. Sorprenderse a cada paso con Machu Picchu, Cusco y sus tesoros, ya que no es un recorrido cualquiera: aquí hay magia en el camino.

Esta nota fue publicada en la revista Be Glam.

Esta nota fue publicada en la revista Be Glam.

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4 respuestas a Magia en el camino: de Cusco a Machu Picchu

  1. Estuvimos por Cusco el año pasado y tus palabras ayudan a recordarlo en cada detalle!

    Saludos,

    Lucas y Ludmila

  2. Jose dijo:

    Concuerdo contigo al decir que la mejor forma de llegar el camino inca clasico

  3. Qué recuerdos me ha traído leer tu blog! Yo opté por el tren que te lleva a Aguascalientes, pero sin duda la próxima vez (que la habrá) lo harte caminando desde la central eléctrica o tomaré el camino Inca. Una experiencia!

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